En el 2001 llegue al Hospital para el Niño Poblano (HNP), llegue sin diagnostico solo con sospecha de una mucopolisacaridosis y ahí
se confirmó esa sospecha; fueron años difíciles porque era una niña
y para cualquier niño es difícil estar en un hospital por la razón que sea, con
el tiempo comprendí que así sería mi vida de ese día en adelante. El HNP se
convirtió en mi segunda casa porque tenía que ir frecuentemente y porque ahí
conocí a personas increíbles, obviamente no recuerdo mi primera cita con el
doctor Aparicio (genetista) pero mi mama me ha contado que desde la primera vez me
trato con tanto cariño, con tanta paciencia; con el paso del tiempo de alguna
manera iba feliz sabiendo que lo vería.
Los primeros años iniciamos con citas muy frecuentes, visitas con diferentes especialistas en un solo día iniciando con oftalmología, nutrición, odontopediatria, salud mental y por ultimo genética (que era la que más esperaba). Con el doctor Aparicio tengo una “conexión” especial, sin duda tiene la vocación para ser genetista pediatra.
Los primeros años iniciamos con citas muy frecuentes, visitas con diferentes especialistas en un solo día iniciando con oftalmología, nutrición, odontopediatria, salud mental y por ultimo genética (que era la que más esperaba). Con el doctor Aparicio tengo una “conexión” especial, sin duda tiene la vocación para ser genetista pediatra.
Aproximadamente a los 10 años tuve mi primera cita de
traumatología y ortopedia con el doctor Cao, esa cita la recuerdo muy
bien porque el doctor Aparicio me llevo por una molestia que tenía en aquel
entonces, el doctor Cao amable pero muy serio y no me gustaba ir con él, un día
me dijo que nos parecíamos en esa seriedad que pareciera que estábamos
molestos y tiene algo de razón, con el paso del tiempo sentí
que fue cambiando y empecé a tenerle cariño, además de que es muy
profesional, tiene experiencia en morquio y me siento a gusto con él, T y O se
convirtió en la especialidad más importante en mi caso.
El tiempo pasó tan rápido y aunque todos los especialistas
que me atendieron en el HNP hicieron un buen trabajo, con genética y ortopedia
fue diferente porque les tome mucho cariño; sabía que al cumplir 18 años me
tendría que ir de ahí y esa idea no me gustaba en especial porque no quería que
el doctor Aparicio y el doctor Cao dejaran de atenderme. Teníamos que iniciar
con los tramites, lo platicamos con el doctor Aparicio y me dijo que aunque yo
me fuera de ahí el siempre seria mi genetista y que podría ir a verlo cuando
quisiera, también lo hablamos con el doctor Cao y fue una sorpresa enorme
cuando dijo que si quería ir al Hospital Universitario de Puebla (HUP) porque
también trabaja ahí y así podría seguir atendiéndome.
Al dejar el HNP tuve sentimientos encontrados; los
especialistas, las enfermeras siempre me trataron muy bien, pase más de 10 años
en ese hospital y fue un poco difícil dejarlo; nunca imagine sentir esa especie
de “tristeza”, tenemos planeado ir en octubre para ver al doctor Aparicio.
En febrero de este año fue mi primera cita con el doctor Cao
en el HUP, después de casi dos años de no habernos visto creo que fue un gusto
mutuo reencontrarnos, aunque hay ciertos problemas con mi seguro y no sé si mi
estancia en el HUP dure mucho y eso me preocupa porque no me gustaría ir a otro hospital por el hecho de que no quiero a ningún otro ortopedista, pero mi mama hará todo lo posible para que me
pueda seguir atendiendo ahí.
A lo largo de los mas de 10 años que estuve ahí el crecimiento del hospital fue muy notable |
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